Si bien el señor Ahmadineyad se equivoca al calificar a los israelíes como racistas (o quizá no, habría que ver qué tipo de trato tienen los etíopes judíos en dicho Estado), los Estados europeos y la propia presidencia de la Unión no puede mirar para otro lado cada vez que Israel masacra y tortura a palestinos. Ya está bien de culpabilidades, pero hay que encarar de nuevas maneras las realidades presentes.
El holocausto existió, pero sus consecuencias no sólo las pagan los judíos. Lo más terrible es que dentro de algunos años, las generaciones venideras se echarán las manos a la cabeza cuando puedan leer cómo nosotros y nosotras hemos permitido que Israel se tome la venganza por su mano.
Hasta hace poco, estaba bastante claro el poder consolidado de los judíos en el mundo. Me gustaría sabe qué cuotas del mismo han ido perdiendo, aunque tratan de reafirmarse como pueblo sufridor año tras año. Sin embargo, hasta el más tonto está harto de las películas sobre el nazismo y el holocausto. No hay detalle que no sepamos de memoria: la crueldad, las torturas, la ausencia de libertad, el hambre, la decadencia del ser humano...Sin embargo, a mí todo me recuerda a varios hechos del presente: Guantánamo, Palestina, Guinea Ecuatorial...
De la misma manera que las reflexiones jurídicas posteriores a la Segunda Guerra Mundial afirmaban que existían unas normas por encima del derecho y que nadie debía saltárselas, deberíamos volver a reflexionar sobre ello. No podemos mirar al pasado para evitar pensar en el presente, pero tampoco podemos olvidar el pasado y cometer los mismos errores. Por lo menos, cada uno de nosotros y nosotras debería decir a su gobierno y al de la Unión Europea que ya está bien, que el precio de los que hicieron los nazis que lo paguen ellos (como me gustó la imagen del viejo nazi que sufría al ser trasladado...una lástima que sea tarde para que la justicia le castigue como es debido). No lo tienen que pagar los palestinos, ni se puede permir que se boicotee una conferencia mundial contra el racismo por unas declaraciones inadecuadas realizadas por el presidente de un país que está en campaña electoral.
Ya está bien de que unos países sean de primera y otros de segunda, de que se castigue duramente a determinados criminales de guerra o dictadores y no se haga lo mismo con los presidentes de EE.UU., de Israel o de China.
Para que quede claro, no pienso en Ahmadineyad como un ejemplo a seguir (en general, no lo pienso del presidente de ningún país) pero a veces tiene más lógica lo que él dice que lo que declaran muchos otros líderes de las democracias occidentales.

El holocausto existió, pero sus consecuencias no sólo las pagan los judíos. Lo más terrible es que dentro de algunos años, las generaciones venideras se echarán las manos a la cabeza cuando puedan leer cómo nosotros y nosotras hemos permitido que Israel se tome la venganza por su mano.
Hasta hace poco, estaba bastante claro el poder consolidado de los judíos en el mundo. Me gustaría sabe qué cuotas del mismo han ido perdiendo, aunque tratan de reafirmarse como pueblo sufridor año tras año. Sin embargo, hasta el más tonto está harto de las películas sobre el nazismo y el holocausto. No hay detalle que no sepamos de memoria: la crueldad, las torturas, la ausencia de libertad, el hambre, la decadencia del ser humano...Sin embargo, a mí todo me recuerda a varios hechos del presente: Guantánamo, Palestina, Guinea Ecuatorial...
De la misma manera que las reflexiones jurídicas posteriores a la Segunda Guerra Mundial afirmaban que existían unas normas por encima del derecho y que nadie debía saltárselas, deberíamos volver a reflexionar sobre ello. No podemos mirar al pasado para evitar pensar en el presente, pero tampoco podemos olvidar el pasado y cometer los mismos errores. Por lo menos, cada uno de nosotros y nosotras debería decir a su gobierno y al de la Unión Europea que ya está bien, que el precio de los que hicieron los nazis que lo paguen ellos (como me gustó la imagen del viejo nazi que sufría al ser trasladado...una lástima que sea tarde para que la justicia le castigue como es debido). No lo tienen que pagar los palestinos, ni se puede permir que se boicotee una conferencia mundial contra el racismo por unas declaraciones inadecuadas realizadas por el presidente de un país que está en campaña electoral.
Ya está bien de que unos países sean de primera y otros de segunda, de que se castigue duramente a determinados criminales de guerra o dictadores y no se haga lo mismo con los presidentes de EE.UU., de Israel o de China.
Para que quede claro, no pienso en Ahmadineyad como un ejemplo a seguir (en general, no lo pienso del presidente de ningún país) pero a veces tiene más lógica lo que él dice que lo que declaran muchos otros líderes de las democracias occidentales.
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