
Cuando comencé a escribir en este blog, tenía una razón más que evidente para hacerlo: Ryanair me había dejado tirada cual colilla en París, durmiendo en el aeropuerto, y la información relativa al proceso de las reclamaciones no es demasiado sencilla, ni está muy bien descrita en ningún lado.
Al final, esta información la he ido demorando, porque la pereza me ha ido ganando la partida.
Para resumir aquella fatídica tarde/noche de octubre, diré que tuvimos un retraso en el vuelo debido a que unos pájaros habían entrado en el motor del avión (deben tener un motor muuuuuuuuy abierto esos aviones, porque ya lo he oído en otras ocasiones). El caso es que eran las 7 de la tarde, y el técnico debía venir de Dublín en el próximo vuelo...a eso de las 9. Tampoco entonces nos ofrecían alternativas, así que tuvimos que esperar. El aeropuerto de París- Beauvuois no es que sea una maravilla, la verdad, y no permitían que saliésemos de la zona de embarque a fumar.
Hasta las 11 de la noche no parecieron hacer muchas pruebas al avión, pero tampoco nos daban tickets de comida, ni había ningún responsable de la compañía. Esta empresa tiene subcontratado un servicio que te cobra por todo (si no has hecho la confirmación de la confirmación de la reserva, si no has dicho que vas a facturar una maleta, bueno...son los que querían cobrar por ir al aseo...). El caso es que los únicos que dieron la cara fueron los azafatos del vuelo, los únicos que estaban por allí. Los responsables de aeropuerto tuvieron que ceder, pero no tenían hojas de reclamaciones, ni nos permitieron llamar ni nada de lo que la ley europea dice. El Reglamento 261/2004 dice que en caso de cancelación del vuelo o lo que se llama "gran retraso" (más de 5 horas), la compañía debe hacerse cargo del pasajero, darle alojamiento, comida y tiene derecho a dos llamadas, además de una compensación de 250 euros.
Debo decir a todos/as aquellos/as que se vean en esta situación que las cuestiones legales parecen un galimatías, y de eso se aprovechan compañías como Ryanair. No hay que temer al lenguaje jurídico porque, al final, paso a paso, es todo mucho más sencillo de lo que parece.
El caso es que nos dieron un papelujo que decía que el vuelo había tenido un retraso. La policía apareció tan sólo cuando la situación se puso tensa, cuando decidimos ocupar parte del aeropuerto. Recomiendo vivamente que se graben tantas imágenes como se pueda, que se hagan fotos de las condiciones en las que te dejan y, sobre todo, que se saque una foto al cuaderno que te dan porque no tienen hojas de reclamaciones.
El consulado español en París nos atendió de forma magnífica, dado que hicieron una reclamación en nuestro nombre, que firmamos todos los que así quisimos. Además, nos envió la copia escaneada, entregada a las autoridades aeroportuarias francesas.
Tras sacar camas plegables y mantas (más de 300), nos dieron un vaso de agua (otra vez el personal del aeropuerto) y nos permitieron dormir dentro de la terminal, con los focos en los ojos. Por cierto, es sorprendente que un aeropuerto tenga camas plegables y mantas. Al día siguiente, lo pregunté en Madrid y me aseguraron que allí no había nada de eso.
Tras permitir que otro vuelo con destino Madrid saliera antes que el nuestro, por fin nos pusimos en marcha hacia nuestro destino, llegando 14 horas más tarde de lo que habíamos reservado. En el aeropuerto de Barajas, nos dirigimos nuevamente a la compañía para que nos diera una hoja de reclamaciones en condiciones. Tampoco tenían, pero si pudimos conseguir el mismo papel que nos dieron en París. El caso es que no pone a qué hora llega el vuelo y a qué hora debería haber llegado, o sea, que hay que tenerlo muy en cuenta, por si tienes que justificarlo en el trabajo.
Al final, fuimos a las oficinas de AENA, donde cada uno, de forma individual, debe hacer la reclamación oportuna.
AENA lo hace llegar a la compañía, aunque hay que mandar un fax con la reclamación a la misma compañía. En este caso, mandé un fax con copia de todos los gastos que me había supuesto la demora: cena de aquella noche, taxi, pérdida de un día de trabajo, y solicitaba además lo que dice el Reglamento de la Unión Europea. Para este retraso, 450€.
Tienen bastante cara, porque ellos te mandan todo por e-mail, pero tú no puedes responder del mismo modo, así que además te gastas dinero en la gestión.
La respuesta de Ryanair fue que no tenía derecho a cobrar nada. Mi compañera de viaje, envió un fax con el certificado de baja del médico por culpa de la nochecita en el aeropuerto. A ella le pagaron el coste del fisio. Hicimos una reunión con algunos de los que habíamos ido en ese viaje. A unos les habían pagado el billete (que, por otro lado, les salió a 19 céntimos). A otros, les pagaron la comida de esa noche, a otros nada y a algunos, comida y taxi. Total, que hacen todo lo posible para que los casos sean distintos, y no se pueda hacer una reclamación conjunta. También hubo diversidad de respuestas en los idiomas. Yo escribí en inglés y me respondieron en español, a otros les ocurrió al contrario y, a algunos, ni siquiera les llegó una respuesta. Además, desde España no puedes mandar burofax a otros países, por lo que la cosa se complica aún más.
Estuvimos mirando la posibilidad de esto último: buscar un abogado y ver qué podíamos hacer. Al final, por falta de respuesta de algunos y por dejadez de otros, no se hizo. En algunos casos ha funcionado, pero cuando se han unido todos los que estaban dispuestos a continuar.
Visto lo visto, reinicié el proceso por mi cuenta, tal y como me detallaba la carta que AENA mi hizo llegar: podía hacer una reclamación oficial en el Ministerio de Fomento, que lo haría llegar a su vez a las autoridades europeas correspondientes. En este caso, se puede hacer la reclamación tipo en la página web del Ministerio, imprimirla y adjuntar toda la documentación correspondiente. Para entonces, tenía ya la reclamación presentada ante AENA, el envío hecho por fax a la compañía, la respuesta de la compañía, la reclamación en mi nombre del consulado y los tickets de comida y taxi.
Me respondieron al poco tiempo, anunciando que habían enviado mi caso a las autoridades francesas de seguridad aérea y de derechos de los pasajeros, dentro del Ministerio de la ecología, la energía, el desarrollo sostenible y de ordenación del territorio.
A los pocos días, ya tenía una carta de dicho Ministerio francés, informándome de todos mis derechos recogidos en la convención de Montreal de 1999 y del reglamento comunitario al respecto. Ellos reenviaron dicha reclamación a la compañía y...ohhhhhhhhh!!! me han reembolsado parte del dinero que solicitaba. No son, ni mucho menos, los 450 euros que pedía, pero llevaba muchos meses con esto y me conformé con un tercio. Teniendo en cuenta que todo el lío empezó en octubre, y conseguí cobrar algo en mayo...hay que tener muuuuuuuuuucha paciencia.
De todas formas, hay que parar los abusos de estos tipos de compañías. Desde aquel día, busco vuelos con cualquier compañía aérea que no sea ésta, aunque sé que otras hacen cosas parecidas. Os aseguro que he viajado bastante en avión, y que nunca he visto nada como lo que me ha pasado con Ryanair, ni siquiera en otras compañías de bajo coste como Easyjet, que he utilizado muy frecuentemente y jamás he tenido un problema.
Espero poder ayudar a la gente con todo esto. Contactad conmigo si lo necesitáis.
Saludos,